El tesoro verde de Japón

compartir

La popularidad de té verde matcha se ha expandido alrededor del mundo debido a que se le atribuyen cualidades de superalimento, pero sobre todo, a su facilidad para incluirlo en postres, helados y cremosas infusiones.

Debes saber que el matcha japonés es conocido como ten-cha, su sabor es dulce y está elaborado con hojas de té gyokuro, un tipo de té que crece en la sombra, a diferencia del té sen-cha que crece bajo los rayos del sol y tiene un sabor amargo que se percibe de inmediato. Debido a que no hay una regulación respecto al uso del término “matcha”, la mayoría del té que consumimos está hecho con sen-cha.

Según El Gran Libro del Té, el té pulverizado apareció por primera vez durante la dinastía Sung, en China. Las hojas empezaron a cortarse para después pasar a un molino de piedra para ser finamente pulverizadas.

Tradicionalmente las hojas se recolectan a mano, los tallos y los nervios se retiran. Después se muelen las hojas hasta obtener un polvo muy fino, listo para el consumo, ya sea en su forma natural o en productos más procesados como dulces, chocolates y bebidas.

Además del peculiar y delicioso sabor que tanto gusta, el matcha es una bomba de antioxidantes: tiene 137 veces más galato de epigalocatequina ( EGCG ) que cualquier otra hoja de té verde; esta sustancia es un antioxidante presente en las hojas del té verde que se ha estudiado para la prevención del cáncer y otras enfermedades como hipertensión arterial y diabetes.

Se habla mucho del consumo de alimentos ricos en antioxidantes para prevenir enfermedades como el cáncer, esto se debe a que el EGCG y otras catequinas ( tipo de antioxidante) contrarrestan los efectos de los radicales libres provenientes de la contaminación, los rayos UV, radiaciónes, y los productos químicos que pueden conducir daños en las células y en el DNA. Dado que más del 60% de las catequinas del matcha son EGCG, consumir una porción de matcha todos los días puede ayudar a restaurar y preservar el bienestar integral del cuerpo.

A diferencia del té verde -popular también por sus propiedades antioxidantes-, consumimos cada partícula de la hoja del matcha, aprovechando al máximo sus vitaminas ya antioxidantes; en una taza de té verde, la mayoría de sus nutrientes se quedan atrapados en la hojas ya que el agua sólo puede extraer una pequeña fracción de los beneficios del té verde. Digamos que para igualar los beneficios que nos aporta una porción de matcha, tendríamos que beber al menos diez tazas de té verde.

 

 

 

FUENTE: Animal Gourmet

 

compartir

Deja un comentario

Your email address will not be published.

X